A
mediados del siglo XVIII, en la mayor parte de Europa y gracias a
Enrico Ferri, nace la escuela clásica, basada en muchos ideales
vistos en la época de la Ilustración. El nombre por el cual
conocemos esta escuela, fue impuesto por el propio Enrico Ferri,
quien forma parte de la Escuela positivista y de quien hablaremos más
adelante. Quiso referirse a este grupo como pensamientos viejos y
anticuados, y a pesar de que las múltiples tendencias reunidas bajo
este nombre no practicaban bajo una única doctrina, si tenían en
común su oposición a la Escuela positiva. Y es gracias a esta
escuela que se termina las desproporcionadas y crueles penas que se
imponían y por las cuales tantos pensadores estuvieron en la lucha
por una mejora penal.
De
entrada la escuela clásica, para algunos de nosotros, se encuentran
algunos razonamientos que son ideales. Nos dice que la única
diferencia entre los humanos es el crimen en sí, rescatando un poco
el pensamiento de Bentham. Mencionan que cada individuo tiene
capacidad de decisión, libre albedrío. Es por esto que los clásicos
se basan en el estudio del hecho y no del delincuente.
Ahora,
dentro de los postulados de los clásicos, destaco dos que me parecen
importante tener en cuenta como criminólogos, son: el crimen es un
acto irracional e incomprensible y que todos somos criminales en
potencia porque todos somos libres. El hecho de que un grupo de
pensadores cataloguen el crimen como incomprensible, nos señala que
hay otros detonantes que no logramos observar, como por ejemplo el
estado mental del delincuente, lo cual no ayuda a resolver el enigma
pero si a mentalizarnos que cada crimen es diferente y de lo
importante de estudiar los sucesos a través de la ciencia. Por otra
parte, qué evita que una persona libre cometa un delito? Las leyes?
No, la leyes no puesto que por algo existen. Creo lo único es la
voluntad de la persona por no dañar ni dañarse.
La
clásica, además de sus propios postulados, también planteó su
propio concepto sobre los tres ingredientes principales: el delito,
el delincuente y la pena impuesta. Nos muestran el delito no como
acción sino como una infracción a la ley. Puede que entonces delito
no sea más que una acción humana contradiciendo otra acción
humana, ya que al final las leyes fueron establecidas por los mismos
humanos quienes además han ido definiendo que es malo y que es
bueno.
Ahora
bien, como el delito es por voluntad una acción y no resultado de un
estado patológico/mental, la escuela clásica define al delincuente
como un hombre normal, con igualdad condiciones que decidió
infringir la ley. Y por último la pena es solamente para
restablecer el daño moral causado a la tranquilidad de la
ciudadanía, corrigiendo al culpable, incentivando a los bueno y
advirtiendo a los más susceptibles. Indicaban que no se podía
llegar más allá de lo anterior debido a que la pena, por ejemplo,
no puede reparar el daño físico causado a la víctima.
Dentro
de la investigación sobre la escuela clásica se va denotando como
el interés de los estudios se enfocó en el delito solamente y
seguido a la pena, descuidando los estudios sobre la persona que los
comete. Y es este último descuido una de las fuertes críticas que
se le realiza la clásica, en conjunto con el hecho de tomar de
manera tan abstracta el concepto de delito.
Solo
como último análisis, qué podemos decir sobre la doctrina clásica
que nos menciona que todo delito es fruto de la decisión que todo el
individuo, donde todos estamos en igualdad de condiciones y sobre
aquello pensamientos de Tomás Moró, Plantón y Arístoteles donde
nos exponen que va más allá y que existen factores
sociales-económicos que impulsan a cometer el delito?
Fuente:
http://economiadelasideas.mx
Referencias
Álvarez,
G; Montenegro, M. C y Martínez, J. M. 2012.Texto de apoyo didáctico.
Facultad de Psicología, UNAM. México.
Hikal,
W. 2009. Introducción al estudio de la criminología. México: Elsa
G. De.
Lacayo,
E. s.f. Fundamentos de Criminología. San Jose, UNED.

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